Lo que necesitas saber

La verdad de las vacunas en 3 dosis de información

“¿Que me inyecten una enfermedad? ¡A mí no!”. Con frecuencia, esto dicen algunas personas que no quieren ser vacunadas. La verdad, ¿quién aceptaría recibir una inyección para enfermarse?

Pero sucede que las vacunas no son la inyección de una enfermedad. Por el contrario, las vacunas son “las maestras del cuerpo”, porque le enseñan a defenderse de virus y bacterias que causan enfermedades, muchas de ellas mortales. Muy raras veces se presentan efectos secundarios que pueden alarmar. Así que, como la idea es mantenernos saludables, vamos a empezar con la vacuna más segura de todas: “Información confiable”.

Primera dosis. ¿Qué son las vacunas?
Empezamos nuestro calendario de vacunación con una primera dosis de inmunización. ¿Lo mejor? No duele.

Lo que SÍ son las vacunas:

  • Las vacunas refuerzan el sistema inmunológico.
  • Contienen virus o bacterias en una cantidad muy pequeña y bajo una forma segura.
  • Las vacunas enseñan al organismo a defenderse de una futura infección.
  • Las vacunas sí previenen enfermedades.

Lo que NO son las vacunas:

  • No son una enfermedad inyectable.
  • No causan enfermedades.
  • No curan las enfermedades.

Los niños se vacunan al momento de nacer y completan su vacunación alrededor de los 60 años de edad. Para más detalles, revisa las guías de vacunación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Segunda dosis. ¿Las vacunas pueden hacer daño?
Las vacunas, como los medicamentos, pueden producir efectos secundarios. Con las vacunas, generalmente hablamos de una pequeña molestia en el lugar de la inyección o una fiebre muy leve.

Aunque son casos muy raros, también hay efectos secundarios que pueden ser serios:

  • Fiebre alta.
  • Debilidad y cambios de conducta.
  • Reacciones alérgicas como sarpullido (rash), dificultad para respirar, taquicardia o mareos.

En caso de que se presenten estas u otras reacciones inusuales, comunícate inmediatamente con tu médico.

Las vacunas se someten a múltiples pruebas antes de ser administradas a la población y se mantienen bajo estricta vigilancia. Los padres y la población en general también están invitados a comunicar cualquier reacción indeseable de las vacunas al Sistema para Reportar los Efectos Adversos de las Vacunas (VAERS, por sus siglas e inglés).

Lo importante es que siempre recordemos que son muchas más las ventajas de vacunarse contra enfermedades como la poliomielitis, tétano o difteria.

Tercera dosis. Las vacunas no son la causa del autismo.
Los Trastornos del Espectro Autista suelen diagnosticarse durante los primeros años de vida, periodo que coincide con la administración de la mayoría de las vacunas. De ahí que muchos pensaran, sin ningún fundamento, que las vacunas eran la causa de esta condición. No obstante, esta teoría nunca se ha podido demostrar. Por el contrario, todos los estudios demuestran que no hay ninguna relación entre las vacunas y el autismo.

Refuerzo. ¿Por qué son importantes las vacunas?
Las vacunas nos ayudan a protegernos contra enfermedades que pueden tener consecuencias muy graves, incluso causarnos la muerte. Los incentivos para vacunarnos incluyen:

  • Las vacunas salvan vidas porque brindan protección.
  • Las vacunas han logrado erradicar enfermedades incapacitantes, como el polio.
  • Los beneficios de las vacunas son inmensamente superiores a los riesgos.
  • Las reacciones alérgicas son muy poco frecuentes.

Aun después de conocer las ventajas de la vacunación, algunos padres deciden no vacunar a sus hijos. Muchos lo hacen debido a razones religiosas. En otros casos, como los de pacientes con sistemas inmunológicos debilitados, se puede obtener una exención debido a razones médicas. En ambas situaciones, la legislación puertorriqueña les ampara.

Te recomendamos que consultes con tu médico de cabecera o pediatra cualquier duda sobre este tema. Porque la salud siempre será lo más importante, suscríbete aquí y recibe más información para vivir mejor.