Prevención y Calidad

Apaga la chimenea: vamos a dejar de fumar

La primera vez que fumaste un cigarrillo no fue una experiencia agradable. De seguro, recordarás la tos incontrolable y el mareo. Pero, ¿por qué seguiste haciéndolo? Piénsalo un momento… Lo más probable es que no encuentres una razón de peso. Hoy, decenas, cientos, miles de cajetillas después, no has logrado parar. Aunque esto sí tiene una razón: se llama adicción y vencerla es posible.

Apagar el último cigarrillo no es una decisión fácil. No estás solo. Millones de personas se enfrentan a este pequeño cilindro de nicotina. La buena noticia es que la mitad de los adultos fumadores ya lograron abandonar este mal hábito. Es un cambio que te recompensará con una vida saludable. Incluso tu bolsillo te lo agradecerá.

Primer paso: ¿por qué quieres dejar de fumar?

No empieces la guerra sin una estrategia clara. Tienes que saber por qué necesitas dejar de fumar. Puedes identificar cuáles son tus prioridades y cómo puedes beneficiar tu plan de vida si dejas, para siempre, esa cajetilla en la vitrina de la tienda.

Tú puedes retomar el control de tu salud. Y ten en cuenta que el humo que has aspirado no sólo daña tus pulmones. Tus familiares, amigos y compañeros también han estado sometidos al peligro del humo de segunda mano.

Razones sobran para el mejor cambio de tu vida. Escoge la tuya y aférrate a ella.

Ni uno más. Y punto.

Fumar menos no es la mejor estrategia. Es una pérdida de tiempo. Si crees que no te hará daño un cigarrillito para amenizar el viernes social, estás equivocado. Que no te quepa la menor duda: si no paras por completo, volverás a encender tantos o más cigarrillos que antes.

Cambiar de marca también puede parecer una opción. Sin embargo, la mayor parte de los fumadores terminan adaptándose e, incluso, aumentando su consumo. Ahórrate la frustración.

Un día a la vez: prepara tu arsenal

Es una adicción. Cuando apagues el último cigarrillo tienes que estar listo para enfrentar los síntomas.

El primer mes sin nicotina suele ser el más difícil. Pero, si estás decidido, es un reto superable. Lo más probable es que tengas deseos de fumarte una cajetilla entera de una sola sentada y que en esos días no ganes ningún concurso de simpatía. Ten confianza, lo peor pasará. Puedes utilizar sustitutos de nicotina como chicles o parches para calmar un poco la ansiedad. Pero no te despegues de tu arma secreta: la razón por la que quieres dejar de fumar.

Si estás leyendo esto ya diste el primer paso. Estás listo para apagar la chimenea y avanzar hacia la meta que te asegura una buena salud. Si fracasas, no te desanimes y vuelve a empezar. Si crees que tú solo no puedes, pide ayuda. Tu médico de confianza y tu dentista también pueden orientarte. No te ahogues con el humo, da un manotazo y borra esa nube gris. ¡Avanza! Abre tus pulmones y respira vida.